Desde que las fuerzas populares, encabezadas por el Comandante Hugo Chávez Frías hasta su muerte y su continuidad el Presidente Nicolás Maduro Moros,  el gobierno de la hermana República Bolivariana y su pueblo, no han dejado de ser víctimas de los ataques de las potencias extranjeras, sobre todo de los EEUU.

Ello responde a que Venezuela sostiene una línea ideológica americanista no entreguista y antiimperialista. No es novedoso que un personaje desconocido como Juan Guaidó, confeso guarimbero, representante de la derecha más rancia de Venezuela, se autoproclamara de buenas a primeras y en una plaza pública “Presidente” de ese país, desconociendo el resultado de una elección presidencial celebrada el 20 de mayo de 2.018, donde se consagrara a Nicolás Maduro como presidente y abriendo así una crisis institucional o  mejor dicho un intento de golpe de estado, no es ocioso recalcar que todos los comicios realizados en Venezuela son sistemáticamente monitoreados por veedores internacionales, quienes jamás han advertido ningún tipo de irregularidad en el acto, ni vulneración al ordenamiento constitucional, en tal sentido el ex presidente de los EEUU  Jimmy Carter en su calidad de veedor manifestó que “Venezuela tiene uno de los  mejores sistemas electorales del mundo”, de forma similar se expresó el ex mandatario español Rodríguez Zapatero.

Sin perjuicio que Venezuela honre la transparencia electoral y el apego a sus leyes los EEUU desarrolla desde hace  tiempo  operaciones  destituyentes, desestabilizadoras y golpistas, esto se debe a que la derecha venezolana y los yanquis no pueden hacer pie en una disputa electoral contra el chavismo, es por ello que apelan a las formas más brutales y deshonestas para hacerse con el poder, prueba de ello fueron algunas de sus acciones terroristas en el pasado tales como “la masacre de Puente LLaguno” y el posterior secuestro del presidente Hugo Chávez por algunos días en el año 2.002 a quien casi fusilan en un cuartel militar, el criminal ataque con granadas de mano  al palacio de Justicia en la ciudad Caracas desde un helicóptero piloteado por un tal López y militares de la oposición o el intento de magnicidio contra el actual Mandatario, Nicolás Maduro con un dron manejado a radiocontrol y cargado de explosivos en un acto militar el año pasado.

Todo ello da cuenta que la derecha venezolana e internacional  en sintonía con los centros de poder mundiales tiene un juego de doble moral y no creen en lo más mínimo en la convivencia democrática de los pueblos, en el estado de derecho ni en convenciones en materia de DD.HH. o en las relaciones de derecho internacional público.

Estos agentes se autoproclaman los paladines de la “democracia, la libertad y los derechos humanos” y desde allí se sienten con jurisdicción a condenar a otros pueblos de “antidemocráticos y opresores”.

¿Tiene autoridad moral EEUU para acusar a alguien, cuando esa potencia carga en su historia con más de 200 guerras, una infinidad de operaciones destituyentes y golpistas hacia otros gobiernos, consagrados torturadores, dueños del único e inédito campo de concentración ubicado en Guantánamo y todo un sinfín de crímenes de lesa humanidad a través de sus agencias como la CIA?

Hablemos claramente y de una buena vez, las potencias occidentales, otroras colonialistas no reconocen derechos ajenos, sólo intereses propios y justifican los medios más bestiales para realizarlos.

El pueblo venezolano tiene una ejemplar tradición de lucha,  y como no podía ser de otro modo, éste y sus instituciones no están dispuestos a someterse a los designios de imperio yanqui, ni al de la Unión Europea, quienes realizan obstinados esfuerzos por doblegarlo pero Venezuela está determinada a ser independiente cueste lo que cueste.

Hay cuestiones que son centrales analizarlas para comprender el porqué de tanto ensañamiento imperialista.

EEUU necesita el petróleo de Venezuela por dos razones centrales:

A). Hoy en día los yanquis se abastecen del petróleo de medio oriente, de Arabia Saudita básicamente, un país que está bajo el ámbito de influencia yanqui, quien produce su vital producto y lo comercializa a EEUU, en los términos que éste último le impone, tanto en producción como en precio. Hay dos circunstancias que citar, la producción saudí está al límite de sus prestaciones, por ende no puede incrementar su producción porque el recurso muestra síntomas de fatiga.

Otro punto muy importante es la distancia que tiene que recorrer el petróleo de medio oriente hasta su puerto de destino, lo que significa que un cargamento de crudo, debe recorrer enormes distancias hasta su puerto de destino en norteamericano y todos sabemos que en este sistema capitalista  “el tiempo es dinero”, y la energía para trasladar el barco también, nótese que este derrotero puede tardar hasta 30 días de travesía.

Dicho esto, es más que evidente que por razones de distancia el petróleo Venezolano está muchísimo más cerca a los puertos yanquis, a tan sólo a 7 días viaje.

Otro factor de importancia es que desde la llegada de la Revolución Bolivariana, Venezuela comercializa y regula el recurso en función de los intereses de su pueblo, ya no lo regala a precio vil, como lo fue en el pasado, ahora el petróleo es del pueblo venezolano y esto es imperdonable para el imperio.

A eso debemos agregar que Venezuela cuenta con yacimientos importantes de minerales “raros” como el coltán, indispensables para la industria de las comunicaciones, diamantes, oro etc., es decir tiene una potencialidad asombrosa de recursos naturales.

B). En un segundo término es sabido que el combustible fósil es el recurso que todos los días pone en funcionamiento al mundo, la humanidad dependen de él para sobrevivir, el anhelo de los yanquis es apropiarse  de los yacimientos venezolanos, y que sumado a los  que ya controla, el petróleo Saudí y de los Emiratos Árabes Unidos, lograría una posición hegemónica del recurso que utilizará para condicionar al resto de las naciones.

EEUU y el contexto regional.

Tras la aventura belicista desarrollada por EEUU y la Comunidad Europea desde la guerra del Golfo en la década del 90, acrecentada luego del atentado a las torres gemelas, su agenda injerencista se centró en aquella región.

Hoy y sobre todo desde que la administración Trump instaurada en la casa Blanca ha re-direccionado  su agenda, volviendo como prioritaria la “Doctrina Monroe” que proclama “américa para los americanos” o mejor dicho lo que éstos entienden, retomar “su patio trasero”, así considera un imperialista norteamericano a nuestra querida Patria Grande un área que por “derecho natural” les pertenece. Desde esa concepción neocolonial resurgen potenciadas las políticas injerencistas hacia la región.

En la década pasada los pueblos de américa vivimos experiencias de gobiernos que cuanto menos intentaron frenar las ambiciones imperialistas. Prueba de ella fueron los gobiernos de Néstor y Cristina aquí, Correa en Ecuador, Lugo en Paraguay, Lula en Brasil, Mujica en Uruguay,   Zelaya en Honduras, Sánchez Cerén en el Salvador, Evo en Bolivia, Ortega en Nicaragua, Chávez en Venezuela y otros.

Hoy tras la política agresiva desarrollada por el imperio y sus socios locales quienes no han escatimado en utilizar todo tipo de recursos, desde golpes de estado en su forma tradicional, pasando por golpe parlamentario o judicial o lawfare, como así también el uso de los medios internacionales, regionales y locales, quienes tienen un poder de convencimiento abrumador sobre los pueblos (no es ocioso recordar a que aún el campo nacional y popular deberá dar batalla contra los “medios de información”), en términos generales ese proceso de gobiernos populares en la región está sufriendo un reflujo, salvo Evo Morales, Sanchez Cerén, Daniel Ortega, Nicolás Maduro y el reciente electo presidente Mexicano, Andrés López Obrador la derecha pro yanqui ha ocupado el poder formal de nuestro continente.

En este contexto debemos analizar el conato de golpe de estado sobre Venezuela cuya cara visible hoy es Juan Guaidó. En una etapa no tan reciente pero no muy lejana están los ejemplos de PERÓN reemplazado por ARAMBURU, y ALLENDE reemplazado por PINOCHET, así se suceden varios cipayos que no dudan en entregar a su pueblo y el patrimonio de su patria haciendo de felpudo y sumiso rastrero  del imperio que viene a expoliarlo.

Sobre lo dicho precedentemente a las características en materia de recursos naturales de Venezuela eso sumado a un gobierno que defiende los intereses de su pueblo que está a la cabeza de todo reclamo antiimperialista, solidario con los pueblos del mundo que obviamente no se alinea con los EEUU ni está dispuesto a negociar su autodeterminación.

Los yanquis, la derecha internacional y local intentó una vez más derrocar a Maduro, legítimo presidente de Venezuela.

El plan consiste en una campaña de desprestigio articulada por los medios de comunicación internacionales y algunos nacionales hacia el gobierno bolivariano, construyendo sobre la figura de  Nicolás Maduro el personaje de “dictador”, corrupto, hambreador de su pueblo que encabeza un régimen de opresión y antidemocrático, formando en ese sentido opinión en los incautos. Queriendo estafar al mundo con el relato que el chavismo llevó a Venezuela a la pobreza más cruel, nada de ello es cierto, rompan el cerco mediático de la CNN,  investiguen, escuchen y analicen otras voces.

Esta cruel historia la hemos visto hasta el cansancio, el caso típico fue Irak con su líder Saddam Hussein quien tuvo la osadía de vender su petróleo en Euros saliéndose del esquema petrodólar. Allí se inició una campaña internacional de estigmatización, se mintió sobre posesión del “Dictador” iraquí  de armas de destrucción masivas, del sometimiento de su pueblo, dando lugar  y justificación a la intervención norteamericana, cuya finalidad era llevar “libertad y democracia” al pueblo iraquí, hoy vemos las consecuencias de dicha campaña militar, no hubo ni libertad ni democracia, dejando a ese país arrasado, con casi tres millones de muertes y dejando quizás y para siempre la ruina de ese Irak, aquel país orgullo de la humanidad, cuna de la civilización y de la cultura Sumeria dónde se inventó la escritura y la rueda.

En cuanto a Venezuela el método de denostación hacia un gobierno que no les es funcional se ha perfeccionado en relación a la invasión de Irak, sobre la construcción de un relato basado en mentiras, montajes mediáticos, mercenarios de la pluma y la cámara, además de foros abiertamente pro-norteamericanos como el “Grupo Lima” con Luis Almagro a la cabeza y  que integra Mauricio Macri, quienes abogan y pretenden dar un ámbito de legalidad en escenarios internacionales a la destitución del gobierno Bolivariano, en pos de la “libertad y Democracia”.

El imperio pretende lograr su cometido recurriendo tozudamente a la infiltración y fragmentación de las Fuerzas Armadas Bolivarianas para así romper esa amalgama infranqueable que es el pueblo y  su ejército.

El último capítulo llamado Juan Guaidó, “Ayuda Humanitaria” o recital “aid live” hasta ahora ha fracasado. Las maniobras son muchas y habrá otras más sofisticadas, porque esta, fue demasiado burda.

Por otro lado  el Gobierno de EEUU articula sanciones económicas y el bloqueo comercial  que han trabado activos venezolanos en el extranjero por un monto de 38.000.000 millones de dólares. Más aun apelan a una invasión militar, sea esta de forma directa a través de tropas yanquis o bajo una guerra fratricida análoga a la “Guerra de la Triple Alianza” librada en el siglo XIX, solo que en este caso Colombia que siempre fue un subordinado incondicional a los yanquis y el Brasil de Bolsonaro, explícitamente adicto al país del norte, harían el trabajo sucio de diezmar (si pueden) a Venezuela por encargo del gran país del norte y en beneficio de las petroleras multinacionales, restando una tercera posibilidad que sería la de una guerra civil entre chavistas y antichavistas, experimento que han realizado en Libia y Siria.

El pueblo venezolano y su gobierno no está dispuesto a rendirse, el chavismo consecuente con sus convicciones libertarias construyó una sociedad mucho más justa libre y soberana, sabe acabadamente quien es su enemigo y no está dispuesto a entregarse.

Venezuela ha tomado sus recaudos al respecto, hoy cuenta con el apoyo de la Federación Rusa, China, Irán y la India entre otros. Construyó un ejército, el más poderoso de América Latina y está al servicio del pueblo  además dispone de un cuerpo con dos millones de milicianos,  listos a defender a su patria de la injerencia extranjera, ello no habría sido posible sin un abnegado trabajo político sólido y muy serio del Chavismo.

Venezuela es un pueblo altamente organizado y apresto a defenderse de cualquier agresión foránea, cualquiera fuera su forma. cuando no estés seguro de dónde pararte o qué posición adoptar en caso de desconocimiento, hace lo que alguien muy inteligente dijo: …”cuando no sé dónde ubicarme”… …”leo LA NACIÓN entonces ya sé que tengo que estar en la vereda de enfrente”, un pueblo organizado y concientizado es la única garantía de lograr la liberación”… .

Venezuela está mucho más cerca de lo que nos parece, la hermana república no puede caer en manos del neoliberalismo, defenderla es una obligación y necesidad de los pueblos de américa, porque una derrota allí consolidará el dominio neoliberal y ello generará un efecto dominó en la región de la cual no será fácil levantarse.

Debemos solidarizarnos con La República Bolivariana de Venezuela sin dilaciones ni condiciones.

Porque nuestra Argentina no es ajena al destino ese Venezuela.

Nos permitimos utilizar una  cita que no nos pertenece pero no por ello es menos oportuna ni cierta, “Que Venezuela sea el Stalingrado del neoliberalismo en nuestra amada Patria Grande”